Recién vengo de comprar el pan, como hago todos los sábados. Resulta que entro al local, y un pibe me dice “Que haces, ahí viene el chico a atenderte”. Capaz por iluso, o porque nunca me había tocado, pensé que este pibe estaba ayudando a acomodar cajas. Un rato después sale el chico, todo amordazado y atado, y ahí me di cuenta de lo que estaba pasando. Habían asaltado el lugar.
Tengo una mezcla de impotencia con bronca, sabiendo que el pibe este que afanó seguro en un rato va a robar otro local y claro, nadie lo va a atrapar porque es menor. Capaz es porque nunca me había pasado, porque pasó a cuatro cuadras de casa, porque si iba un rato antes capaz me amordazaban a mí también, no sé. Hay que matarlos a todos.
(Sé que no es la mejor forma de abrir el blog de nuevo, pero es lo que hay.)